top of page

¿Quieres bailar conmigo?

  • Foto del escritor: Lilhy Camacho
    Lilhy Camacho
  • 18 oct 2019
  • 8 Min. de lectura



No puedo creer que apenas sean las 10 y yo esté agotada. En la oficina me tomé la última cerveza que quedaba y aún así sigo queriendo un café y mi cama… ¿Qué me está pasando?


Aunque si lo tomamos como justificación tuve una semana de los mil demonios, tan cansada y madreada que lo único que quiero es descansar, pero prometí a mi hermana que iríamos a bailar, así que no me queda más que retocarme el maquillaje y pedir un uber para llegar con ella.


El lugar está super lleno, no hay mesas y sigo teniendo hambre… además el mesero intenta ligar con alguna de nosotras tres y que asquito, la verdad, ni siquiera es guapo o simpático. Después de lo que creo una eternidad, por fin conseguimos una mesa y unas cuantas cervezas para empezar a distraernos.


Parecemos señoras cuarentonas porque solo platicamos del trabajo, de los malos hombres y del ruido que hay en este lugar, pero por increíble que parezca me estoy divirtiendo mucho, después de todo fue una buena idea venir.


Voy por la quinta cerveza y todo empieza a verse mejor, de hecho, ya hasta me paré bailar con un tremendo cubano que baila mil veces mejor que yo, y que además, es coqueto y divertido, tres canciones le bastaron para darse cuenta de mi poca coordinación para bailar, es tan genial que no puedo evitar llevarle la corriente.


Ahora quiere que le baile a una silla, ¿es en serio? La forma en que mueve sus caderas debería estar penado por la ley, además su sonrisa, si no fuera gay me lo comería enterito, pero a veces la vida es injusta. Lo importante es que me está enseñando a bailar y eso se lo voy a agradecer para toda la vida, y es un super plus que me haga reír como nunca.


Lástima que venía con sus propios amigos y nos dejó en el olvido, y para acabarla el estúpido mesero se quiere sabrosear con mi amiga… iugh.


Pero he notado que, en la mesa de atrás, específicamente detrás de mi hermana hay un chico lindo, con cara de pocos amigos y aburrido, pero muy lindo.


¡Dah! Hoy no quiero lidiar con hombres, es noche de chicas, solo de nosotras y me voy a divertir como nunca, lo he dicho…


Y de repente, sale mi canción, nunca creí que pusieran a Plastilina Mosh en un lugar así… porque bueno, en el playlist de mi vida hay de todo, últimamente he reformado mis gustos, pero hay canciones que se quedan tatuadas en tu esencia y esta es una de ellas. No se si es el alcohol, el ambiente, el que me siento libre o el que soy totalmente yo… que me hace cantar y gritar de una forma genial.


Y el chico detrás de mi hermana me sonríe como nadie, ¿sabes? Esa sonrisa que llega a los ojos, esa que haces cuando ves algo que realmente te gusta, y por alguna extraña razón me hace sentir más yo.


Ya sé, es difícil de explicar y de entender, pero esa sonrisa lo cambia todo. No se si sea su barba que le queda perfecta, si fue darme cuenta de que cambio su cara serio y aburrido por una sonrisa contagiosa o saberme linda ante unos hermosos ojos como los de él.


Quizá fue todo, pero me siento genial, su sonrisa es contagiosa, y es inevitable no verlo.

Ya pasaron tres canciones y lo perdí de vista por un momento y mientras empiezo mi búsqueda con la mirada siento una mano en mi hombro.


- ¿Quieres bailar?


Dos palabras y una mano estirada que parece ser la mejor invitación de mi vida, y ahí estaba yo, ante la propuesta de la noche. Ya llevábamos muchas canciones viéndonos y sonriéndonos como idiotas y él está dando el primer paso… ¿Qué tengo que decir yo?


- No, gracias.


Su mirada es épica, lo imagino pensando “WTF dijo que no”, el pensar en eso me hace sonreír como una niña traviesa, y su cara cambio. Una sonrisa replica la mía y no puedo decir que no otra vez, así que tomo su mano y dejo que me lleve a bailar. Así nada más.


Lo primero que me dice es su puesto en la empresa, y pregunta el mío… que forma tan fácil de perder mi atención. Además, baila muy cerca de mí y de verdad hoy no quiero, no estoy lista para estar con nadie, simplemente quiero ser yo. Media canción después me disculpo y me voy a sentar.


Strike 2, ya no me volverá a hablar, estoy segura. O sea, de verdad me gusta mucho, pero hoy es noche para mi hermana y mi amiga, es una noche para mí. La plática sigue, me puedo quejar de mi jefe, de mis compañeros y de la puta vida… pero él sigue ahí detrás de mi hermana, volteando de reojo, y yo le sonrío tratando de que entienda que simplemente hoy tengo tantas cosas en la cabeza y tanto miedo de sentir algo que prefiero poner distancia de por medio. Y sobre todo porque… ¿ya te conté que me gusta mucho? Eso podría ser mi perdición.


Tres, cuatro… cinco canciones más y no podemos dejar de vernos, pero es obvio que no va a pedirme de nuevo que bailemos y yo tampoco lo voy a hacer. Pero verlo ahí tan cerca, con esa barba que me enloquece, mientras lo veo bailar con alguien más hace que se me suba la sangre a la cabeza. Esta es mi última cerveza, definitivamente.


De pronto una mano suave y delgada toca mi hombro, al voltear una niña hermosa me sonríe y se presenta.


- Hola… no seas mala onda y baila con mi primo.


- Hola, ¿Quién es tu primo?


- El chico guapo de allá atrás


- Aaaaa, es que mira, la verdad estoy muy cansada.


- Nena, no tienes nada que temer, lo peor que puede pasar es que te enamores de él.


Estoy segura de que lo dice en broma, pero es que al voltearlo a ver, con esa mirada super segura, una pose dominante y una sonrisa coqueta, siento que tendría toda la razón. Al voltear a verlo, él me mira y sonríe con asombro, al ver que su prima me está hablando al oído, y mientras escucho todas las proezas del hombre no puedo evitar analizarlo, su piel morena que hace un contraste perfecto con su playera blanca, es delgado y sus ojos son un misterio, daría todo por verlos en todo momento. Esa sonrisa que se le escapa cuando lo veo acelera mi corazón y las palabras de la prima hacen que desaparezca el miedo, el cansancio y todas las personas a mi alrededor. Ahora solo tengo la conciencia de ser solo él y yo, y estamos a poco más de 4 metros de distancia.


He dejado de escuchar todo y ahora siento que estoy flotando hacia él. Su luz y su esencia me llaman, y por fin llego.


- ¿Quieres bailar conmigo?


Le digo mientras estiro una mano hacia él. Y después, silencio… nada. ¡Cero!


Pero nuestras miradas están fijas en los ojos del otro, mi sonrisa refleja la suya y nada más existe ni me importa. Ahí sentado frente a mí, yo inclinada frente a él ofreciéndole la mano y lo único que se le ocurre hacer es bajar la mirada lentamente. Veo el momento en que se pierde en mis labios y toma un poco más de aire, sus ojos bajan por mi cuello, y al llegar a mi escote suelta el aire de forma mística, se para y no solo me toma de la mano, sino, jala de ella y pone su otra mano en mi cintura. Y yo sé que es el lugar donde quiero estar, ahí… entre sus brazos.


No tengo ni idea de cuantas canciones hemos bailado, mientras me hace girar en la pista me cuenta de su vida y me sorprende el hecho de que me guste tanto.


“¿Esto es real?” me lo llevo preguntando por todo este tiempo, y de repente se acerca a mí, pone su boca y su hermosa barba en mi cuello y mientras lo besa se acerca a mi oído para decirme algo:


- ¿Me puedes dar tu número de teléfono? Después de hoy quiero conocerte mucho más.


Y yo no puedo evitar sonreír como una cría. Y claro que le voy a dar mi teléfono. Lo cual es muy divertido porque al anotarlo en su teléfono me marca para estar seguro de que si es mi número.


Está a punto de amanecer, ellos pagan su cuenta, nosotras la nuestra y como si nada hubiera pasado se despide de mí con la promesa de que me llamará.


Y así lo veo caminar hacia la puerta, alejándose de mí, sin saber qué pasará después… entonces me siento en la silla que fue de mi hermana toda la noche, por alguna extraña razón no quiero ver el lugar donde estaba sentado, verlo alejarse de mí es demasiado.


Veo a mi hermana y suspiro porque es sumamente extraño lo que siento. Entonces ella abre mucho los ojos y sonríe. Yo solo pienso “si, búrlate de mi desgracia” pero mientras pienso esto siento que jalan mi silla, de la impresión volteo y solo siento unos adorables labios que prueban los míos, una mano me acorrala en la silla y otra mantiene mi cabeza en su lugar, el beso más dulce que me han dado en la vida. Cuando termina, me sonríe y yo trato de recomponer mi respiración.


- Ahora sí, me voy, te llamo mañana.


Y yo no supe que hacer, que decir… que pensar.


Creo que ya es hora de irnos, ahora sí. Mientras esperamos en paquetería por mi chamarra y mi mochila veo que tengo una llamada perdida en mi teléfono, y en un momento de total confusión marco para saber quién es.


Uno, dos, tres tonos después, escucho su voz de nuevo… y ese simple hecho me hace sonreír, en ese momento capto que fue él quien quería asegurarse de que le di el teléfono real.


No supe qué decir, me da pena aceptar que perdí la noción de la realidad por pensar solo en él.


Así que la solución es obvia: ¡Tacos!


Y así cenamos, o mejor dicho desayunamos juntos. Ya sin la música, sin las luces, sin tanto ruido puedo verlo mejor y por todos los Dioses, si antes me gustaba, en esta realidad es mil veces mejor.


Me acompañó a mi taxi y, ahora sí, fue momento de despedirnos.


Los días han pasado y conocerlo es megamente genial, es divertido como nadie, cariñoso, y sumamente sexy.


La segunda vez que nos vimos yo iba saliendo de la oficina y nos vimos en un punto medio, al verlo casi me desmayo, su camisa azul y su saco gris le quedaban al punto. No solo es guapo, es lindo o cariñoso, sino que tiene una luz y una magia que me derrite, y por primera vez quiero hacer las cosas bien, quiero conocerlo, empaparme de su esencia, curar sus miedos y demostrarle que a pesar del miedo que sentimos de entregarnos, aun así, estoy aquí para él.


La tercera vez que nos vimos pasó por mí a mi oficina y como un cuento de hadas mientras bajaba los escalones él estaba ahí esperándome. Haciéndolo todo maravillosamente.

Su beso fue de príncipe azul, mágico y completo, me encanta.


Los días han pasado, hay miles de mensajes y las horas de llamadas son infinitas y todo nos ha llevado a conocernos a niveles mucho más intensos. Sus juegos, su cachondez y su energía me tienen esperando con ansias la hora de ser suya, de entregarme a él.


Estoy segura de que esta historia continuará…


 
 
 

Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


Déjame tu correo y nunca te perderás de la diversión.

Thanks for submitting!

  • Facebook icono social
  • Instagram
  • Icono social de Spotify
  • Twitter

© 2023 by Fashion Diva. Proudly created with Wix.com

bottom of page