Él es mi pareja ideal
- Lilhy Camacho

- 18 jun 2019
- 2 Min. de lectura
Es guapo, inteligente, exitoso, hábil, tatuado, sano, consciente, perfeccionista, viajero por excelencia, le encanta leer, puedo tener horas de conversaciones interesantes y nunca me aburro, me enseña de música, de vinos y de comida.
Me da la mano al caminar con tacones y siempre me abre la puerta del carro, me demuestra su interés y recuerda lo que le platiqué hace dos semanas. Incluso puede tener el gesto de preguntarme cómo sigue mi amiga de la ruptura con su novio.
Sabe explorar mi cuerpo a detalle, me lleva de la mano a tocar el cielo una y mil veces.
Pero mejor aún quiere conocer cada rincón de mi mente y mis emociones.
Es aquel que me pregunta de mil formas distintas hasta poder entender porqué siento lo que siento.
Es amable y lo que le sigue de caballeroso, siempre agradece que estés ahí para él. ¿Y cómo no estarlo?
Es el que me lleva a las vacaciones de mis sueños y con quién me puedo acurrucar cuándo los cólicos me matan.
Él tiene la paciencia de verme hacer un berrinche y después reírse de mí. Tiene la capacidad de entender que quiero y necesito estar sola para llorar por el cachorrito que solo vivió conmigo tres días.
Es quién me prepara una y mil veces su especialidad con tal de ver mi cara de felicidad al comerla. Quién inventa comida en mi nombre.
Me enseña de finanzas, inversiones, gestiones, proyectos y un sinfín de cosas que no logro entender al cien, pero por él vale la pena intentarlo.
Él me acompaña todas las mañanas a correr y entrena conmigo, también me regaña durante todo el camino que recorremos hasta llegar por mis plátanos fritos.
Conoce mi snack favorito y mis gustos culposos en música, canta conmigo en el carro y podemos reír hasta llorar.
Las peleas son épicas, hay gritos y mentadas de madre, lo cual nos lleva al mejor sexo de reconciliación.
Cada día, al verlo junto a mí le agradezco infinitamente el que esté a mi lado. Creciendo, viviendo y amando.
El fucking problema de esto es que ese hombre ideal solo existe en mi cabeza.
Y, entonces, Universo... ¿Cómo le hacemos?





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